CLAUSURA DEL AMOR

En 2011 el dramaturgo, escritor y coreógrafo Pascal Rambert escribe Clôture de l’amour, obra que sería editada en México dos años más tarde bajo el título de Clausura del amor, siendo traducida en ese entonces por Humberto Pérez Mortera. En ella, una pareja que ha llegado al ocaso de su relación lleva a cabo una confrontación final, que será la antesala a una dolorosa pero inevitable separación.

Desde su estreno en el Festival de Aviñón de 2011, Clausura del amor ha sido la pieza teatral de Rambert con mayor cantidad de representaciones alrededor del orbe. Ahora, llega a México en una puesta en escena bajo la dirección de Hugo Arrevillaga.

Egresado del Centro Universitario de Teatro (CUT) y con una amplia trayectoria teatral, en donde destacan los montajes de obras como Incendios, Bosques y Antes te gustaba la lluvia entre otras; Arrevillaga adaptó por primera vez el texto de Rambert en 2014, estrenando la obra un año más tarde en el Foro Lucerna y de ahí, viajaría para presentarse en el Primer Festival de Artes Escénicas de la Riviera Maya.

Desde su primera adaptación, el director incluyó en los protagónicos a los experimentados actores Arcelia Ramírez y Antón Araiza, ambos con una sólida carrera no solo en el teatro, sino también en el cine y la televisión. Y con ellos, se ha presentado en diversos escenarios importantes de la Ciudad de México como el Centro Cultural del Bosque, el Teatro Xola, el Foro de las Artes del CENART y el ya mencionado Foro Lucerna del Teatro Milán. Actualmente, la obra se representa en el Foro Bellescene, donde celebra ya su cuarta temporada.

En la puesta en escena de Hugo Arrevillaga no existe un solo elemento coreográfico, ni un solo mueble, ni una silla, ni nada. Solo los protagonistas parados frente a frente en un piso blanco y desnudo, evocando quizá el propio vacío al que los dos personajes finalmente han llegado en su relación, donde lo único que les queda es un torrente de emociones (gozosas y dolorosas) que se vierte desde los actores hacia el público.

La obra se divide en dos largos monólogos: el primero de ellos, es el de Antón (ya que los actores emplean sus verdaderos nombres), donde anuncia el fin de su relación con Arcelia, y literalmente le espeta al rostro toda las razones que lo han llevado a tomar esta decisión, en una marejada de argumentos donde los buenos recuerdos, la intimidad y el amor temprano se mezclan con las recriminaciones, las frustraciones y el enojo acumulado en contra de ella a lo largo de los años, brotando en un explosivo y furioso géiser verbal el cual, de forma despiadada e hiriente, cae sobre ella.

El segundo monólogo le concede el derecho de réplica a Arcelia, quien tras escuchar paciente -pero no impasible- las acusaciones y reclamos de Antón, le envía de vuelta otra oleada de emociones, donde le hace saber sus propias angustias, su sufrimiento por la ausencia física y distancia emocional que él impuso entre ambos, y su propia ira y frustración derivadas de esta situación, pero contrapunteada con algo que para ella es evidente, pero para él no: que durante todo este tiempo lo siguió amando a pesar de todo, siguió aferrada a su amor y pasión, recordando -y abofeteando verbalmente con ellos a Antón- todos aquellos pequeños momentos íntimos que dieron vida a su relación y que ahora, han sido demolidos por su tajante decisión.

Así, la obra es un emotivo a la par que doloroso epitafio a una relación que en su momento, gozaba de interminables llanuras con verdes pastizales, pero que ha quedado reducida a un paraje yermo, gris y desolado.

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